Antes de quedar embarazada por segunda vez, Kim Kardashian debió trabajar muy duro para lograr conseguir el resultado deseado. Sin embargo, las sesiones privadas junto a su esposo, Kanye West, no fueron tan divertidas como se supone que sean, o al menos no fue como nosotros lo imaginábamos.
Ya sabíamos que Kim y Kanye estaban teniendo mucho sexo, incluso demasiado según les advirtió el doctor; y debido a sus problemas de fertilidad, llegar a la cama perdió el encanto para la estrella de Keeping Up With The Kardashians.
Kim se lució en la portada de la edición aniversario de C Magazine, el décimo para ser más exactos, y ahí reveló datos curiosos de todo lo que hizo para poder darle un hermanito a la pequeña North West.
“Fue más de un año intentándolo, tuve tantas complicaciones”, reveló. “Tuve esta condición llamada placenta accreta. Hubo un par de pequeñas operaciones para arreglar todo eso, así que eso ocasionó un pequeño agujero en mi útero, lo cual creo que hizo muy difícil que quedara embarazada otra vez. Fue un largo camino”.
Y además agregó, “Podía ir al doctor en Beverly Hills todos los días a las cinco de la mañana para hacerme pruebas y ver si estaba ovulando. Lo estaba probando todo: Hice acupuntura y busqué un nutricionista para comer más saludable, pensando que eso era parte del problema”.
Y como ya ven, poco a poco dejó de ser una búsqueda entretenida.
“Sí, le quita toda la diversión. Yo era como, ‘Estoy ovulando, llévame a casa ahora’. Y él Kanye decía, ‘Espera, estoy en el estudio’”, señaló Kim.
Nadie dijo que construir una familia era cosa fácil, y esta estrella de E! lo sabe muy bien.
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